Nació mi hija Luz y con su llegada se abrió la puerta de un nuevo y maravilloso mundo. La maternidad trajo consigo muchísimas pregunta y vivencias que me impulsan a permanecer en continuo crecimiento. Mi corazón me decía que mientras pudiera llevase a mi hija muy cerquita de mi. Ella escucharía mis latidos, sentiría la vibración de mi voz y participaría de mis actividades, yo podría abrazarla y estar muy atenta a sus necesidades. Para ello, después de mucho probar, comencé a utilizar un arrullo y lo he disfrutado tanto y con tanta comodidad que me gustaría que fuese un artilugio accesible para tod@s por su disponibilidad y precios y es por ello que me dedico actualmente a su distribución.